D. José Parra Grossi

Fotografía de Don José

La historia de José Parra Grossi comienza en Mahón, Menorca, donde nació el 12 de julio de 1909. Fue hijo de José Parra Guerrero, un militar nacido en 1860, y de una madre cuyo nombre se desconoce, al igual que la fecha de fallecimiento de su progenitor.
De aquel matrimonio también nació su hermana, María, a quien el pueblo de Ronda conocería cariñosamente con el tiempo como "Mariquita Parra".

En el año 1936, a sus 26 años de edad, un joven José ya estaba ordenado como diácono y ejercía sus funciones en la parroquia del Socorro. El 20 de julio de ese mismo año, el destino puso a prueba su valentía: en plenos disturbios, el templo fue incendiado, mientras las llamas lo devoraban todo por la mañana, D. José se arriesgó heroicamente a entrar en la sacristía con la ayuda del sacristán, D. Antonio Torriño, y de una sobrina del entonces párroco D. Leopoldo González García (quien trágicamente fallecería diez días después), lograron poner a salvo los archivos, los ornamentos sagrados y un crucifijo. Esta valiosa cruz, visiblemente afectada por el fuego, todavía hoy se puede apreciar al acceder a las dependencias parroquiales por la puerta de la izquierda.

Tras los estragos de la guerra civil, D. José recibió finalmente la ordenación sacerdotal. Fue de manos de D. Balbino Santos Olivera, obispo de Málaga que ocupó la diócesis desde 1935 hasta 1946, a quien le sucedería Ángel Herrera Oria en 1947.

A mediados del siglo XX, concretamente durante la década de los 50, ejerció como párroco en la villa de Arriate. En este período se convirtió en una figura sumamente popular en la comarca, célebre por realizar sus desplazamientos pastorales a lomos de una mula por los sinuosos caminos rurales.

D. José a lomos  de una mula

En Arriate se entregó por completo a gestionar y reconstruir el dañado patrimonio religioso local. Entre sus gestiones artísticas destaca el encargo de una nueva imagen litúrgica que años más tarde él mismo vendería a una hermandad en formación de Ronda, la cual nunca llegó a procesionar, tras ello encargó, el 15 de noviembre de 1950, al célebre imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci la nueva imagen de la Virgen de los Dolores, titular actual de la hermandad arriateña.

Su extraordinario trabajo en Arriate hizo que un nutrido grupo de vecinos arriateños lo acompañara en señal de agradecimiento cuando fue destinado a Ronda. Al llegar a la ciudad del Tajo, pasó primero un breve período en la parroquia de los Descalzos, antes de asumir el cargo que marcaría su vida: fue párroco de la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro durante casi cuarenta años, específicamente entre 1953 y 1992.

A lo largo de estas décadas, su influencia no paró de crecer, ganándose el respeto tanto del pueblo como de las altas esferas eclesiásticas y civiles:

En el Socorro, su despacho era un constante ir y venir de gente. Gracias a su red de contactos y carisma, actuaba como un "juez de paz" informal, mediando en problemas vecinales, dando consejos familiares o redactando cartas de recomendación laboral. Los rondeños lo recuerdan por facetas muy marcadas:

La década de los 70 continuó plagada de hitos constructivos e históricos:

Tras una vida entera dedicada por completo a su fe y a sus vecinos, dejando grabado en la memoria colectiva el recuerdo de su inconfundible voz rezando el Santo Rosario.

La voz de D. José Parra

Monseñor José Parra Grossi falleció en Ronda el 12 de enero de 1997.

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