Antonio Martínez Astein: el visionario que transformó Ronda
Antonio Martínez Astein nació en Ronda (Málaga) en las últimas décadas del siglo XIX. A diferencia de otros grandes nombres de la época, sus inicios fueron humildes y no procedía de una familia terrateniente. Comenzó su andadura profesional trabajando como jefe de contabilidad en una importante firma de la época llamada “Greenwood y Cía.”. Demostrando una asombrosa visión para los negocios, con el tiempo logró ascender hasta convertirse en el propietario único de dicha compañía.
Buscando expandir sus horizontes, Martínez Astein emigró a Londres, ciudad donde consolidó su carrera y amasó una gran fortuna. No obstante, su carácter de inversor internacional lo llevó también a expandir con éxito sus negocios en el Cono Sur de América, realizando importantes inversiones en países como Argentina y Chile.
A principios del siglo XX, Martínez Astein regresó a su Ronda natal. Marcado por el recuerdo de las privaciones y la miseria de su propia juventud en la Serranía, tomó la firme determinación de invertir su capital en proyectos que dinamizaran la economía local y generaran empleo.
Su primera gran incursión fue en el sector de la hostelería. Se convirtió en el propietario y gestor del Hotel Gibraltar, un elegante establecimiento de corte europeo situado en los números 2 y 3 de la actual Plaza Carmen Abela. El hotel se convirtió en un refugio ideal para los viajeros románticos y los militares británicos que subían en tren desde la colonia de Gibraltar.
En 1909, coincidiendo con la inauguración del lujoso Hotel Reina Victoria, Martínez Astein demostró ser un audaz promotor y diseñador publicitario. Diseñó y lideró la edición del programa oficial de la Real Feria de Mayo impreso por la Tipografía de la Viuda e Hijos de Manuel Durán. En este libreto de bolsillo (donde su nombre figuraba explícitamente en la portada), intercaló de forma pionera la literatura y las guías de monumentos con anuncios comerciales de su hotel, asentando las bases del marketing turístico moderno en la comarca.
La mayor aportación de Martínez Astein al urbanismo de Ronda llegó en la posguerra. Tras la implantación del ferrocarril a finales del siglo XIX, la estación de tren había quedado rodeada por un inmenso descampado de suelo rústico y abandonado que pertenecía a una filial inmobiliaria británica conocida localmente como la Compañía "Wester". Este sector funcionaba como una barrera que aislaba la estación del resto de la ciudad.
Martínez Astein realizó una maniobra estratégica impecable: compró en bloque los activos y derechos de propiedad de la Compañía "Wester". Al unificar bajo su control aquellos miles de metros cuadrados baldíos, disolvió la presencia británica en el suelo urbano e inició su plan residencial más vanguardista: la "Ciudad Jardín".
Influenciado por el urbanismo higienista que había conocido en el Reino Unido, diseñó una cuadrícula residencial compuesta por chalets unifamiliares de baja densidad con patios y jardines de estilo inglés. Las viviendas rompían con el modelo andaluz tradicional al incluir retranqueos y fachadas abiertas para garantizar la luz del sol y la ventilación cruzada
Para conectar este nuevo ensanche con el centro tradicional (calle Carrera Espinel), Martínez Astein costeó de su propio bolsillo una avenida monumental ajardinada. Lejos de buscar la máxima rentabilidad económica construyendo bloques altos de pisos, planificó las obras de forma lenta y contracíclica con un fin puramente filantrópico: asegurar un jornal y un empleo fijo durante años a cientos de albañiles y jornaleros de la comarca durante los durísimos años de la posguerra
El profundo respeto y la influencia política que Martínez Astein inspiraba entre sus paisanos motivó que el Ayuntamiento de Ronda decidiera rotular con su nombre la gran avenida central de los chalets mientras él aún se encontraba con vida
Su consideración como un patrono justo cruzó las fronteras locales. Tras una solicitud formal realizada de manera unánime por numerosas empresas y gremios de la hostelería nacional, el Ministerio de Trabajo de España le otorgó en julio de 1950 la Medalla al Mérito en el Trabajo en su categoría de Plata de Primera Clase. El decreto oficial quedó plasmado en la página 3026 del BOE número 193 (del 12 de julio de 1950), apareciendo también referenciado en los índices mensuales posteriores que arrancaban en la página 3351
Aunque la presión inmobiliaria de finales del siglo XX demolió el Hotel Gibraltar y sustituyó algunos de los chalets ingleses por bloques modernos de pisos, el eje diseñado por el constructor sigue siendo el corazón neurálgico del ensanche rondeño. Hoy en día, la Avenida Martínez Astein y su gran parking subterráneo de mantienen plenamente vivo el apellido del hombre que expandió y modernizó Ronda mirando al futuro.