MUERE ASESINADA EN RONDA UNA MUJER

En el año 1.966, ocurrió un luctuoso suceso en nuestra ciudad. En una vivienda ubicada en la calle Puya fue hallado el cadáver de una mujer, presentando la misma varias heridas por arma blanca.
El cuerpo sin vida lo encontró la señora que todos los días pasaba por esta vivienda hacer la cama, lavar la ropa, etc.
Al llegar a esta casa y llamar insistentemente a la puerta sin obtener respuesta, se extrañó y dio la voz de alarma. Entre algunos vecinos, y utilizando la fuerza, lograron violentar la puerta. Una vez dentro de la vivienda, esta mujer llamando a voces a la inquilina, fue por cada una de las habitaciones, hasta que al llegar al dormitorio se encontró ante el macabro espectáculo antes descrito.
Haciendo un pequeño esbozo de la mujer asesinada, diremos que era conocida por el apodo de "La Fany". No era oriunda de Ronda y vivía junto a un hombre.. Todos sabían que la "Fany" y su acompañante vivían de los "amantes" de esta. Estos la agasajaban con toda clase de regalos y dinero. Mientras ella se encontraba en casa acompañada, el hombre esperaba en una taberna que existía muy cerca.
Como es de suponer, las investigaciones se centraron en el círculo de personas que la frecuentaban , aunque fue, dado lo delicado de la situación, muy difícil saber a ciencia cierta de la identidad de alguno de ellos.
No faltaba ninguna de sus pertenencias, así que el robo quedó descartado, centrando se las investigaciones sobre algún amante, que despechado o celoso, la asesinó.
Algún tiempo después, se supo que las sospechas recaían sobre una persona muy conocida en nuestra ciudad. De esta se había encontrado un pañuelo con sus iniciales en la escena del crimen.
No sabemos si fue por temor a ser acusado del asesinato, o por el desprestigio hacia su persona, al haber quedado probada su asistencia a la casa de la fallecida, lo que hizo que este hombre se suicidara arrojando se al vacío desde uno de los balcones de la Alameda del Tajo.
La policía, aún después del lamentable suceso, prosiguió con las investigaciones, aunque, ante el silencio de unos, y las irrefutables coartadas de otros, esta se encontró muy pronto atada de pies y manos. A no pocos, pensamos, les vino muy bien el suicidio de este sospechoso, ya que no pocos le acusaban del crimen aunque nunca se pudo demostrar. Pensamos que posteriormente las autoridades cerraron el caso, y todo quedó oculto entre los archivos policiales de los casos sin resolver y en la memoria de aquellas personas coetáneas de aquel lamentable suceso.

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