Pasos Largos


Juan José Mingolla Gallardo, nació el 4 de Mayo de 1.873 en la venta del Puerto de los Empedrados, en el antiguo camino que iba de El Burgo a Ronda,.este establecimiento era propiedad de sus padres Cristóbal y Ana. Su padre había ejercido como barvero en Setenil.;de la infancia de Juan poco se sabe aunque nos lo podemos imaginar corriendo por aquellos parajes serranos.,ya por aquellos años le llamavan "pasos largos", no sabemos si por andar dando grandes zancadas o por heredar el sobrenombre de su abuelo o de su padre.

Cuando Juan cuenta con 17 años, la familia se traslada al cortijo La Romerosa, donde se dedican a la agricultura y la ganadería. Pero a él nunca le interesó nada ese tipo de trabajo, ya que es la caza lo único que le gusta.

Su padre muere poco después, y en 1.895 es llamado a filas para ir a Cuba. En esta campaña colonial permanece tres años,de los que regresaría enfermo. Cuando llega a su casa el panorama no puede ser más sombrío; su hermano mayor ha muerto y el menor se a casado y se a trasladado a Estepona. Así que Juan tiene que trabajar duro para subsistir junto a su anciana madre.Esta falleció en 1.901. Solo y sin obligaciones, Juan hace lo que desde siempre le gustó , la cacería. Asimismo a partir de entonces su personalidad va a ser fiel reflejo de su soledad. Según tenemos constancia era hombre de pocas palabras, alto y delgado , de aspecto mal encarado y tosco. Le gustaba jugar a las cartas en la taberna de Sibajas (ubicada en la Carrera de Espinel), donde llevaba las piezas que cazaba.

Ya empezaba a conocérsele entre los dueños de las fincas y los guardas por sus cacerías furtivas, que seguía haciendo como cuando era un mozo. Pero las leyes habían cambiado, la caza libre estaba penada y en todos los cortijos había guardas para evitar que personas como "pasos largos" anduviera por allí a sus anchas. Entre las zonas que más frecuentaba y mejor conocía era los alrededores del Puerto del Viento. Por ese motivo tuvo varios enfrentamientos con los guardas de el cortijo de El Chopo y Don José Cantos,propirtario del mismo, había dado parte a la Guardia Civil de estos hechos. El guarda de aquella zona se llamaba Pepe Guerrero. Este se puso de acuerdo con la Guardia Civil para atraparlo, y así fue como lo arrestaron. Cuentan, que de regreso a Ronda y esposado le dieron tan tremenda paliza que hubo de ser hospitalizado y en donde estuvo 1 mes; posteriormente estuvo en los calabozos municipales.

El mismo día que le dejaron en libertad (6 de Mayo de 1.916), se dirigió al cortijo de El Chopo, y encontrandose por el camino al hijo del tribumero, llamado José Guerrero de 35 años de edad, le descerrajó un tiro, posteriormente se encaminó al cortijo encontrándose en la puerta a Pepe el tribunero y le mató con un calabocillo(herramienta para cortar matorral) que le había quitado al hijo. Así fue como pasos largos se fue al monte.

Perseguido por la justicia huye y se refugia en una sierra que sus prácticas de caza furtiva hace que conozca a la perfección. Las cuevas de Clavelino, Lifa y Sopalmillos se convierten en sus refugios, y comienza sus tropelías, hazañas y leyendas que lo presentan como un bandolero compasivo, noble y generoso.

Así se cuenta que en cierta ocasión sorprendió a dos guardias civiles a los que desarmó y dejó en libertad para que volvieran a Ronda y contaran lo sucedido. En el camino los alcanza un muchacho y les devuelve de su parte las armas "para que sus jefes no los castiguen".
Su especialidad es el secuestro, destacando entre ellos el de Diego Villarejo, un rico propietario de Cuevas del Becerro, del que obtiene 10.000 reales. Pero al ser la víctima un personaje influyente en la provincia malagueña, el suceso llegó a oídos de las más altas esferas del país que convierten su busca y captura en una cuestión prioritaria, acentuada por el hecho de que sus necesidades pecuniarias, derivadas de su afición al juego, le hace extorsionar y chantajear a los hacendados rondeños entre los que se encuentra el propio alcalde de Ronda, Juan Peinado Vallejo.
El 14 de agosto de 1916 es traicionado por la mujer de un cabrero en cuya cabaña encontraba Pasos Largos refugio de forma habitual. La Guardia Civil entabla con el bandolero un cruce de disparos que lo alcanzan y lo dejan malherido a pesar de lo cual consigue huir cayendo por un barranco donde permanece inconsciente durante varias horas. Cuando recobra el conocimiento sólo puede dirigirse a Ronda, al Café Sibajas, en la calle principal de la ciudad, donde jugaba a menudo. Allí decide entregarse y cuando las fuerzas de la autoridad lo detienen cuentan que la gente que allí estaba lo vitorearon y arroparon.

Pasos Largos es condenado a cadena perpetua cumpliendo condena en el penal de Figueras donde se agrava la tuberculosis que había contraído durante su estancia en Cuba. Trasladado en 1932 al presidio del Puerto de Santa María logra ese mismo año la libertad al otorgarle el gobierno republicano un indulto debido a su buena conducta y a su estado de salud.
Cuando vuelve a Ronda es Diego Villarejo, aquél hacendado al que secuestró, el que le ofrece trabajo como guarda en una de sus fincas. El trabajo le dura poco ya que la libertad en la sierra es lo que más ansía. Vuelve así a la caza furtiva y a cometer pequeños robos que lo llevan en varias ocasiones a la cárcel municipal.
Cierto día roba una escopeta en el cortijo de Lifa y vuelve, con más de sesenta años, a la vida de bandolero en la sierra hasta que, el Domingo 18 de marzo de 1934, la Guardia Civil recibe informes que sitúan a Pasos Largos en la cueva de Solpalmillo, situada en Sierra Blanquilla, en el corazón de la Sierra de las Nieves. Fuerzas de la benemérita de Ronda, El Burgo, Serrato y Cuevas del Becerro, dieron batidas por aqellos parajes en su busca.
El capitán Rodrigo Hernández supo que lo habían visto en la zona antes referida el sábado 17 de Marzo. Todo hace suponer que averiguaron que la persona que le llevaba la comida y el tabaco desde Ronda era um vecino del barrio de San Francisco llamado Manzano, y que le siguieron hasta dar con el escondite de Juan Mingolla. Según la versión oficial, aparecida en el diario ABC el día 20 de Marzo, el sargento Gíl Ramírez y los guardias segumdos Ortega y Gil, recibieron noticia de que a "Pasos largos" se le había visto por el cortijo "La Breña" el día 17 de Marzo, sin poder aseverar los testigos hacia que lugarse dirigía al huiir.
Tras el rastreo de la zona, ya de madrugada, la Guardia Civil llegó hasta la cueva de Sopalmito, que la crónica de aquellostiempos describía como "no de mucha profundidad, teniendo en el centro una mole de piedra que le sirve de parapeto y la convierte en una verdadera fortaleza".
Al verse acorralado, y atrincherado en la cueva el bandolero abrió fuego contra la autoridad, entablándose un tiroteo en el que se cruzaron más de 50 disparos.
Fué el sargento Ramírez (apodado junto a su hermano, también miembbro de la Benemérita, "Los cuarterones"), quien acabó con la vida de "Pasos largos". Despuésde conminar a Juan a que depusiera las armas i se entregara, la respuesta de este fue: "antes muerto que detenido". Flanqueó al bandolero y viendo que iba a disparar contra él casia aquemaropa, ganó la delantera y usando su pistola efectuó dos disparos, alcanzando al bandido en el vientre y en la cabeza, cayendo al suelo mortalmente herido.
De la magnitud del tiroteo dan fe los 8 impactos de bala que presentaba el fusil del guardia Gil Ramírez en la caja y el guardamanos, siendo providencial que este no resultara herido.
El cadáver, al igual que el de Flores Arocha, fue transportado a lomos de una caballería hasta el depósito municipal donde se le practicaría la autopsia.
Del lugar donde reposan los restos del último bandolero de la Serranía de Ronda nada se sabe, y más teniendo en cuenta que por aquellos años, a los suicidas y a los considerados asesinos, se les daba sepultura fuera del recinto del cementerio.
Sabemos por su familia, que el sargento Ramírez y su hermano desaparecieron en el transcurso de la guerra civil española.

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